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“Siempre que enseñes, enseña a dudar de lo que enseñas” (José Ortega y Gassett) Este es un curso basado exclusivamente en el cambio, y pivota sobre tres principios: - “Aprender a aprender”
- Las potencialidades y las fuerzas no se infunden; sólo cabe despertarlas
- Vivir la experiencia de la sabiduría; no sólo contar el relato, no sólo relatar la sabiduría
Las personas aprendemos de manera natural. Lo primero es antes: que crean en usted como persona (porque sólo después de que crean en usted, creerán en lo que usted les diga). ¿Cómo empezar bien?: - Los 4 primeros segundos
- Los 2 primeros minutos
- Las 2 primeras horas
Los roles de cada uno de los asistentes. Encajando en el grupo. Generando confianza. Tratando a cada persona, no como a nosotros nos gustaría que nos trataran, sino como a él o a ella, les gustaría realmente ser tratados. El número de participantes ideal, la distribución y las condiciones de la sala. Vídeos, dinámicas, juegos y descansos: ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿por qué? Y ¿para qué? Las proyecciones, las ayudas mecánicas, los horarios (el número máximo de horas diarias). El tono y el ritmo de su voz. Controlando y dominando el volumen, la iluminación, la temperatura y las ayudas mecánicas. Los estilos de aprendizaje: ¿cómo llegar a las personas visuales, auditivas y cinestésicas? ¿Cuántas palabras debe de escribir?, ¿cuándo? y ¿cómo? ¿Cómo motivar a la acción?, ¿cómo dinamizar?, ¿cómo mover la energía de la sala? El lenguaje no verbal: dominio y control. El poder de la repetición. Defendiendo conceptos y principios (todo lo que combate le debilita; todo lo que defiende le hace más fuerte; todo en lo que se concentra, crece). La enseñanza con humor. La magia de la sonrisa. Lo importante no es lo que usted diga, sino lo que interprete, entienda y aproveche el grupo. Su objetivo como formador: cambiar el comportamiento de los participantes en una dirección muy particular, mediante la transmisión de nuevos conocimientos y teorías. En un curso no hay espectadores. Consiguiendo la colaboración del portavoz y del coordinador. Un grupo no es una entidad. Un grupo nunca es homogéneo: la tranquilidad de un grupo puede desaparecer de un día a otro. Los problemas del grupo los solucionará el grupo (no sobrepase nunca el papel de “moderador moderado”). Si nadie está motivado para aprender, usted habrá fracasado como instructor del curso. Sin participación no hay compromiso (que no haga el maestro lo que puedan hacer los alumnos). Ante una pregunta de juicios de valor. Las personas “tendemos hacia” lo que se espera de nosotros. Conocimiento no aplicado antes de setenta y dos horas, se pierde.
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