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Página 2 de 6 La velocidad del cambio y los nuevos paradigmas se van a acelerar aún más. Entender, aceptar, adaptarse y convivir con el cambio, puede no ser suficiente. Responder es positivo; reaccionar tiene más que ver con pérdida de control. Cuando una empresa solamente “se mueve”, reacciona ante los acontecimientos, intentando adaptarse. Este esfuerzo por mantener el ritmo de la carrera, termina por agotar sus propias energías y el mercado lo detecta. Si la empresa “actúa”, responde, crea la diferencia que marca el ritmo de la carrera y establece la dirección y la tendencia a seguir. Una empresa que responde, rompe con lo establecido, revoluciona su entorno y anticipa y crea nuevas oportunidades. Tenemos que, literalmente, “aprender a amar el cambio”, aprender a crearlo, aprender a provocarlo. De hecho, lo único verdaderamente constante es y será el cambio. Y el rasgo más característico de esta era es, precisamente, su velocidad.
Las aptitudes de enfoque lógico, analítico y numérico siguen siendo necesarias. Ellas nos han traído hasta aquí. Hoy, sin embargo, no son suficientes. En su lugar, las aptitudes ilógicas, de creación, de juego, de reconocimiento y de sentido, tantas veces desdeñadas y dejadas de lado; a menudo ignoradas y menospreciadas en el pasado (habilidades artísticas, búsqueda de la trascendencia, vivir la vida mientras nos ganamos la vida, perspectiva o empatía) están protagonizando el cambio más mareante e inspirador.
Vamos de una era en la que dependíamos de nuestra habilidad para razonar con lógica, secuencialmente y con rapidez, a otra en la que este enfoque sigue estando ahí pero es insuficiente. Hoy, capacidades y habilidades que todos tenemos, que nos pertenecen por derecho propio y que están pidiendo ser destapadas, están marcando la diferencia y la van a marcar aún más en el futuro. Entre otras:
- La capacidad de saber gestionar el caos de información y el bombardeo de mensajes a los que estamos expuestos,
- La capacidad de reconocer patrones y oportunidades,
- La capacidad de ver lo que siempre hemos visto pero con ojos nuevos,
- La capacidad de crear belleza artística capaz de generar en otros opinión, sentimientos y emociones,
- La capacidad de hilar historias satisfactorias y sorprendentes de lo cotidiano, de lo diario y
- La habilidad de combinar ideas aparentemente inconexas para convertirlas en algo nuevo que crea valor;
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